¡Ya viene el Papa, ya viene el Papa!

-Traducción por Martha Marmolejo

Está sucediendo. El Papa Francisco estará en los Estados Unidos en tan sólo unas pocas semanas. Se espera que el Papa haga frente a las Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York, que pronuncie un discursoRGC Aug 2015_Page_2_Image_0003 ante el Congreso en Washington DC y que hable al mundo desde Filadelfia. (Recuerde mis palabras, usted estará harto de la frase, “Ciudad del Amor Fraternal” en el momento en que el viaje termine.) Y ¿quién va a ir? ¡Esta chica! Ok, yo y 1,6 millones de otras personas, pero aun así…

Una delegación de la Diócesis de El Paso también estará presente. Volaremos el día 22 y regresamos una semana más tarde. En  papel, el viaje es una pesadilla logística. Usted calcula que los hoteles se agotaran y estarán cerca de su capacidad. Los restaurantes estarán llenos de gente y el ¡transporte público se volverá LOCO!  Aun así… es el ¡PAPA! Y su estatus de estrella de rock es difícil de ignorar.

Yo tengo la oportunidad de ir como parte de mi trabajo (¡lo que es una ventaja!) Pero, ¿qué es lo que hace que alguien quiera ver al líder de la Iglesia Católica? Recuerdo que  mis abuelos lo hicieron cuando el Papa Juan Pablo II visitó San Antonio en 1987. Yo era una adolescente y recuerdo haber visto el video en el noticiero de la noche. No podía imaginarme a mis abuelos en una multitud de 350.000 personas. ¡Por favorrrrrr!, a mi abuelo Joe, ¡ni siquiera le gustaba esperar en las largas colas de la tienda La Popular! Pero volvieron simplemente encendidos, sobre todo mi abuela. Mi abuela Cleo, volvió con un hermoso rosario de cristal, azul bebé, que colgó de la cabecera de su cama. Cuando ella murió, yo lo heredé. Ella decía que fue bendecida por el Papa (no sé si eso fue cierto), y en ese punto, entre el primer “Gloria” y el primer “Padre Nuestro” se encuentra un contenedor claro que solía tener agua bendita. Esta es una de mis posesiones más preciadas, porque para mí, es un gran recordatorio de dónde vengo – no sólo en mi familia, pero en mi fe.

He estado entrevistando a personas que irán en nuestro viaje y todos ellos tienen diferentes razones para ir. Para algunos, es la catequesis. Para otros, es una oportunidad de experimentar algo único. ¿Yo? Lo he dicho antes, soy un observador de la gente. Quiero ver lo que todo el mundo obtiene de esta experiencia. Y espero (¿orar?) Me da la oportunidad de sacar algo de la oración, como lo hizo con mi abuela Cleo. Ella siempre tuvo una fuerte fe Católica, nunca se alejó de la iglesia. No puedo decir lo mismo.

Y así, me dirijo a Filadelfia con la gran expectativa de volver con grandes historias para que ustedes lean en el Periódico Rio Grande Católico y videos de nuestra delegación de El Paso para nuestro canal de YouTube. Y en lo personal, tal vez… sólo tal vez, pueda volver con un roce de lo que experimentó la abuela. ¡¿Quién sabe si el Papa Francisco pueda hacer eso también?!

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