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Reunión con los Sacerdotes de El Paso

22 de agosto del 2013

       El día de ayer tuve mi primera reunión con el Presbiterio de El Paso. Para mi fue una reunión que esperaba con entusiasmo desde hace tiempo y que tuvo un gran significado para nuestra diócesis. Estuve muy complacido de ver

InSeitz By Bishop Mark J. Seitz

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By Bishop Mark J. Seitz

presentes a un 90 por ciento de nuestros sacerdotes, diocesanos y religiosos. ¡Qué alegría ver reunido a este grupo de hombres tan dedicados, desde aquellos jóvenes que fueron ordenados hace solo un par de años hasta Monseñor William Ryan, nuestro mayor sacerdote, quien fue Ordenado desde 1948! Después de nuestro momento de oración mis primeras palabras fueron de agradecimiento por la cálida bienvenida a El Paso y por el ministerio que hacen día a día. Les aseguré que si alguna vez pudiera estar tentado a encumbrarme en mi nuevo puesto como su obispo todo lo que tengo que hacer es recordar que durante un año y medio la Diócesis funcionó, se celebraron sacramentos, se atendió a la gente, se pagaron facturas, … sin un obispo. Continué asegurándoles que tengo un gran respeto por su ministerio pues siempre he entendido a nivel personal el llamado al servicio como sacerdote parroquial. Esto es lo que he hecho principalmente durante muchos años, he tenido la oportunidad de servir como sacerdote hasta el momento que vine a El Paso. Amo, comprendo y respeto este ministerio. Les aseguré que no me estoy haciendo ilusiones. Sería imposible cumplir mi papel aquí sin ellos, ni lo quiero intentar. Cuanto más saludable y felices ellos estén tanto mejor podré llevar a cabo el cargo que he recibido del Señor. Algunas veces esto significará retos para ellos, pero la mayoría del tiempo significará apoyarlos y hacer todo lo que esté de mi parte para asegurarles un ministerio que sea fructífero y que ellos estén contentos. Mi puerta siempre estará abierta primero que nada para los sacerdotes. Yo haré todo lo que esté a mi alcance para apoyarlos en su vida y ministerio. Como muestra de esto, les compartí mi número de teléfono celular. Les aseguré que mi mayor preocupación, es su bienestar espiritual. Tenemos que ser más que nada discípulos y hombres de la Iglesia. En nuestra celebración de oración de la Liturgia encontramos el significado preciso de nuestro sacerdocio. A partir de estoCoat todo ministerio fluye. Si la gente con facilidad, por nuestra fe, nos relaciona con alguna plataforma de algún partido político es porque quizá no estamos haciendo algo muy bien. Uno de los elogios más grandes que me han dado en ministerio fue de que en una ocasión, en un lapso de solo algunas semanas cuando fui acusado de ser miembro tanto de los Comités Nacionales Republicano y Demócrata. Nuestra Fe trasciende ideologías partidistas. Creo que el Papa Francisco nos está indicando la forma de hacer esto. La región sigue siendo nueva para mi. Les aseguré que trataré arduamente de familiarizarme con ella, con su historia, geografía, con su gente y sus asuntos. Que esto tomará tiempo y que requiere de algo de paciencia. Pero se que tengo un gran tesoro de sabiduría y experiencia en los sacerdotes de la Diócesis. Necesito aprovechar toda oportunidad para escucharles y para recibir su guía. Con esto en mente nombré nuevamente a los vicarios, pro tem. Con el tiempo, tendremos un nuevo proceso para seleccionar a los vicarios. También he formado un Consejo de Personal el cual se reunirá la próxima semana por primera vez. Elegiremos y nombraremos un nuevo Consejo Presbiteral. Planeo nombrar consultores pronto. En el Consejo Presbiteral consideraremos algunas cosas, como la necesidad de un proceso de Planeación Pastoral para la Diócesis, examinaremos el pago y los beneficios de los sacerdotes, revisaremos políticas sacramentales entre otras, y las actualizaremos como sea necesario. El sacerdocio tuvo sus inicios en el grupo de presbíteros o ancianos quienes aconsejaban al obispo. Como tal, su preparación académica, su hermandad es un elemento esencial del ministerio presbiteral. Les dije que me gustaría ver que nosotros construyéramos esa hermandad. En un futuro, espero encontrar formas de acortar las distancias entre nosotros. Para lograr esto necesitamos más oportunidades de reuniones espirituales, de formación y reuniones sociales. En el tiempo limitado que tuvimos disponible traté una serie de asuntos, sabiendo que otros tendrán que esperar para otro día. Estos son algunos de los asuntos que les traté: Ambiente Seguro – Una de mis prioridades, les recordé, será la de fortalecer nuestro Programa de Ambiente Seguro. Hemos sufrido mucho en esta Diócesis por los efectos del abuso infantil. Quiero estar seguro de que estamos haciendo todo lo que está bajo nuestro poder para asegurarles a las personas que nuestras parroquias son lugares donde la gente se puede sentir segura y donde pueden ser educados acerca de esta aflicción de nuestra sociedad. Casitas – Esperamos de que las primeras Casitas San Mateo estén listas para septiembre. Veré al nuevo Consejo de Personal para tratar asuntos relacionados con la asignatura de las Casitas para los sacerdotes. Estamos también en el proceso de formar un consejo que vigile las políticas relacionadas a las Casitas, para su mantenimiento y otros asuntos. Vocaciones – Vocaciones será un gran tema para mi y para nuestra Diócesis. Necesitamos vocaciones de mujeres y hombres para toda forma de vida religiosa. Nuestra responsabilidad especial como Diócesis será la de llamar a hombres para un discernimiento de una vocación al sacerdocio diocesano. Estamos iniciando este año con 15 hombres en el seminario. Nueve de ellos están en Teología. Uno de ellos, Deacon Allan, será Ordenado este diciembre, con el favor de Dios. Les hice la petición a los sacerdotes de que necesitaremos su ayuda en este aspecto. Les dije que la mejor forma de promover las vocaciones es de que ellos sean sacerdotes felices, sacerdotes santos. Todos estos aspectos son importantes a corto plazo, pero estoy más convencido de que preparar a la gente para vivir profundamente en Matrimonios Cristianos y a formar familias vitales abiertas a la vida es absolutamente esencial. Dentro de este contexto la gente joven preguntará naturalmente cuál podría ser la voluntad de Dios para sus vidas y estar dispuestos a una entrega con generosidad. Finanzas – Gracias en gran parte al trabajo de nuestros sacerdotes con los laicos de la Diócesis todo se ve muy bien en el aspecto financiero. Actualmente estamos en saldo negro. Sin embargo, durante el interregno algo se perdió en cuanto a la Campaña de Progreso. Actualmente hay varios miles en promesas atrasadas. Les pedí considerar si hay algo que ellos puedan hacer, especialmente si sus parroquias no han llegado a la meta, de animar más a las personas a que apoyen las diversas obras esenciales de la Diócesis. Concluimos la junta con los comentarios, con preguntas y una comida. Partí de esta reunión muy animado y orgulloso por tener la oportunidad de trabajar con este gran grupo de hombres tan dedicados al servicio del Señor en la Iglesia.