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Fr. Wilson Cuevas ( Vida del Espíritu / Ingles )
Mujeres Sanas – familias felices
Dios a través de la historia se ha valido de muchas mujeres para realizar su obra redentora. La Biblia está llena de nombres de mujeres valientes, que confiaron en el Señor, que se dejaron guiar de su mano, confiaron en su promesa y les inculcaron a sus hijos su fe y confianza en Dios. Cuando en algunos momentos de su vida se sintieron débiles, sin ganas de luchar, cuando aquello que esperaban no llegaba, cuando surgieron las dificultades con los hijos, las infidelidades de su pareja, cuando los visitó la enfermedad y todo parecía que se acababa, no dudaron en suplicar en su oración: Ayúdame Señor, Espíritu Santo de Dios, sé mi auxilio, Jesús en tí confío, porque tú eres el que haces nuevas todas las cosas. La oración y el dolor de una madre conmueven siempre el corazón de Cristo. Basta recordar a la viuda de Naim, a la Cananea o a Santa Mónica. La oración de una madre es omnipotente. Un canto precioso a la Virgen María dice: “Y al rezarte pude comprender que una madre no se cansa de esperar?…?” No se cansa de esperar, no se cansa de escuchar, no se cansa de ayudar, porque no se cansa de amar. ?“Las manos de una madre lo arreglan todo?”. ¿Y qué no arreglará la Madre de Dios? decía un joven, la verdad, mi vida tiene muchos rotos y descocidos que arreglar. Pero ante una madre no cuentan los méritos de sus hijos, sino sus necesidades, sus “rotos”. ¡Qué confianza da tener esa Madre, una Madre así!
Comentaban dos monjes la parábola del Hijo Pródigo y el más joven dijo al otro: hay en este pasaje del Evangelio una cosa que me extraña. Se habla de todos los miembros de la familia: Del padre, del hermano mayor, del menor, de los criados ?… Pero ¿porqué no se dice nada de la madre? Y el otro el más anciano, respondió: El Hijo Pródigo no tenía mamá. Si así fuera, no se hubiera marchado de casa. Los Católicos si tenemos a una Madre. Dice san Buenaventura: la novena Bienaventuranza es: “Bienaventurados los devotos de la Santísima Virgen María, porque ella intercede por nosotros día y noche ante su amado Hijo Jesucristo, quien siempre le concede lo que le pide…”
Hoy el mundo y los hogares necesitan con urgencia de madres que oren, que confíen en Dios, que busquen hacer su voluntad, que vivan a la manera de Dios, de la mano con Dios, que confíen en sus promesas, que vayan a Misa los domingos, que comulguen, que Se confiesen, que recen el Santo Rosario, que lean la Sagrada Biblia y que le enseñen a su familia con sus palabras y ejemplo, que Dios es primero, que hay que confianzar en los mensajes y promesas de Dios. No dejemos que la sociedad de consumo cautive a la mujer a presumir sus logros profesionales y a sentir vergüenza de dedicarse a su hogar, ser ama de casa. ¿Qué sería de este mundo si se hubieran extinguido esas valientes Madres de Familia? Una madre, en el único lugar que es insustituible, es en su propio hogar. Profesión de una Madre: Es la constructora de las base de la sociedad. Cualquier mujer puede ser sustituida en cualquier cargo laboral, menos en su propio hogar.
La sociedad consumista ha hecho que se menosprecie su labor porque aparentemente no produce ingresos a la familia. No hay nada mas equivocado, pues una Madre es la cabeza de una institución que representa la base de la sociedad. La empresa que dirige se llama: FAMILIA y su producción es nada menos que todos los hombres y mujeres profesionales del futuro?… De esta Familia salen los futuros profesionales, cuando una Madre cura las raspaduras de su hijo en las rodillas, o es chofer de ellos en la mañana y en la tarde, o va al supermercado para que todos tengan algo que comer, es en ese momento, cuando ocupa el cargo de “Gerente de servicios generales”. Cuando la vemos explicando difíciles divisiones con decimal, ecuaciones a sus hijos o enseña educación y respeto, ocupa el cargo de “Gerente de recursos humanos”. Cuando se le oye hablar de todas las cualidades de sus hijos, es una “Gerente de Mercadeo” pues nadie cree tanto en su producto, como una Madre de sus hijos. Su horario es ilimitado, puede empezar desde la madrugada con el llanto de su hijo con hambre, y estar despierta en la noche hasta que llegue el hijo/a adolescente. Su salario es inalcanzable, ella misma no concibe recibir nada a cambio porque todo lo hace por amor.
Sin embargo uno de los seres más incomprendidos, que más sufren, lloran, se les insulta, y experimenta la ingratitud e injusticia de los hijos e incluso de su pareja, es la Madre. Le oí decir a una Madre: “Algún día, cuando mis hijos sean suficientemente grandes para entender la lógica que motive a la Madre, le diré: Te amé lo suficiente, como para preguntarte a dónde ibas, con quién y a qué hora regresarías a la casa. Pero sobre todo te amé lo suficiente como para decirte “NO:" cuando sabía que me ibas a odiar por ello. Esas fueron las batallas más difíciles para mí. Pero estoy contenta por haberlas ganado, porque al final también las ganaste tu”.
¿Dónde están los monumentos, diplomas o trofeos para esa heroína del hogar que no se cansa de ejecutar su profesión? El ingeniero, abogado, médico, sacerdote, doctora, empresaria, artista, arquitecto, religiosa, comerciante, periodista, deportista, etc. que entregan su vida por los otros han salido de esa empresa llamada “FAMILIA”. Esos grandes profesionales son sus logros, honores, trofeos y diplomas. ¡QUE DIOS BENDIGAA LAS DOCTORAS DEL HOGAR!!! English
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