Serving 646,340 Catholics in the Diocese of El Paso

Columns

Fr. Wilson Cuevas ( Vida del Espiritu )

Lápices de Dios

Un dicho popular dice: ““Dios escribe derecho en líneas torcidas””. El es el mejor fabricante de lápices. Nosotros somos como lápices en sus manos. Cuentan que un fabricante de lápices tomó un lápiz, antes de meterlo en su caja le dio unos consejos: ““Hay cinco cosas que debes saber antes que seas enviando al mundo. Siempre recuérdalas y serás el mejor lápiz del mundo. Son las siguientes:

1. Siempre harás cosas grandiosas, pero solamente si te dejas sostener en la mano de alguien más.

2. Experimentar el dolor en algunas ocasiones en que te saquen punta, pero será necesario para que seas cada vez un mejor lápiz.

3. Tendrás errores, pero tendrás un borrador para corregirlos todos.

4. La parte más importante de ti es la que llevas dentro.

5. En cualquier superficie que seas usado tendrás que dejar tu marca. No importa las circunstancias o las condiciones, deberás continuar escribiendo ””.

El lápiz entró en su caja prometiendo recordar estas cinco cosas y con un propósito en su corazón de ser útil. Ahora podríamos nosotros ponernos en el lugar del lápiz y recordar estas cinco cosas para ser, cada una mejor persona:

1. Siempre harás cosas grandiosas, pero solo si te dejas sostener en las manos de Dios.

2. Experimentar el dolor en algunas ocasiones de las luchas y tribulaciones, pero será necesario para que seas más fuerte y valiente.

3. Tendrás errores, pero tendrás humildad para corregirlos todos y crecer por medio de ellos, (reconciliación). 4. La parte más importante de ti es la que llevas dentro de tu corazón. (alma).

5. En cualquier superficie que camines, tendrás que dejar tu marca. No importan las circunstancias o las condiciones, deberás continuar sirviendo a Dios en cada momento.

Servir a Dios y a los demás es uno de los privilegios más hermosos que tiene el creyente. Todos los días están llenos de oportunidades de servir. No las dejes pasar. Es tu decisión.

La vida es para gastarla, darla en el servicio a los demás. Eso es lo que le da sentido y sabor a nuestro diario vivir. Por eso cuando dice Jesús: ““El que quiera guardar su vida la perderá y el que la pierda sirviendo a los demás la ganará”” la siguiente anécdota nos ayuda a entender mejor lo que nos quiere decir Jesús.

Cuenta la Madre Teresa de Calculta que en cierta ocasión un caballero hindú le hizo esta confesión: ““Madre, ustedes las hermanas hacen asistencia social como nosotros, pero con una notoria diferencia: Ustedes lo hacen por ALGUIEN y nosotros lo hacemos por ALGO””.

En mi caso, ¿comparto por amor o por interés? ¿Soy solidario por servir, por figurar o por obtener algo después? Dios me libre de comerciar con el amor. Dios me libre de prostituir el amor con intereses mezquinos. Puedo ser un instrumento en las manos de Dios y dejarme usar por Él, como afirma la Madre Teresa: ““Siempre digo que soy un pequeño lápiz en las manos de Dios. Él piensa y escribe. Él lo hace todo. En ocasiones es realmente difícil. A veces el lápiz no tiene punta y Dios tiene que sacarle punta nuevamente””.

Unidos a Dios no hacemos las cosas por algo sino por Dios que está en aquel que nos necesita. Seamos, pues instrumentos del amor de Dios. Desde tiempos inmemoriales los hombres se han hecho esta pregunta: ¿Porqué sufren o mueren las personas buenas? Ninguna pena o pérdida puede apagar la llama de la fe, cuando estamos seguros de que los males no provienen de Dios, sino de decisiones o indecisiones humanas. Los héroes y los santos y muchos otros seres humanos fortalecidos por su fe y confianza en Dios, saben que el grano de trigo debe morir para producir muchos frutos. Pero ningún sufrimiento los aparta de Dios, como bien dice San Pablo en su Carta a los Romanos 8, 31-39.

Los seres bondadosos convierten los fracasos en victorias. Su bondad los anima a aceptar males no merecidos, conscientes de que también gozan bienes no merecidos. Con gran fortaleza el escritor Jorge Luis Borges sobrellevó la ceguera que lo acompañó durante 30 años de su vida. Reconfortan el alma acoger sus palabras: ““Todo hombre debe pensar que cuanto le ocurre es un instrumento; todas las cosas le han sido dadas para un fin. Todo lo que le pasa incluso las humillaciones, los bochornos las desventuras, todo eso le ha sido dado como arcilla y tiene que aprovecharlo. Esas cosas nos fueron dadas para que las transmutemos, para que hagamos de las circunstancias de nuestra vida cosas eternas o que aspiren a serlo””. Estas palabras nos invitan a mirarlo todo bajo la perspectiva de la eternidad. En la perspectiva de lo eterno todo adquiere un nuevo significado y somos capaces de moldear con amor la arcilla del dolor. Vive como un hacedor de bien, cuando haces el bien y lo haces bien. ¡Estas haciendo la mejor inversión de tu vida en el banco del cielo: ser bondadosos!